DANZA EGIPCIA


La danza en Egipto surgió prácticamente como una cuestión religiosa. Los movimientos del vientre y la cadera estaban profundamente relacionados con la fertilidad y con la diosa Isis. Las bailarinas danzaban al ritmo de palmadas, tambores y sistros, en festines, celebraciones religiosas y fiestas populares. En general, bailaban las mujeres y los hombres se dedicaban a acompañar con la música. Los movimientos podían ser delicados y lentos, o bien con acrobacias y contorsionismo. Lo cierto es que la danza se hizo cada vez más compleja que sólo podían ejercitarla profesionales. La vestimenta de las bailarinas era una falda corta, algún tipo de decoración en el cabello (peluca) y por supuesto un gran collar en el pecho. Las mujeres que bailaban llevaban túnicas, o simplemente cinturones o fajas hechas de piedras o conchas, a pesar de que hoy lo podemos ver erótico o sensual, los antiguos egipcios no veían un cuerpo desnudo con la misma fascinación ni con nuestro sentido de la moral. Había dos tipos de danzas, una más relajada, constaba de movimientos graciosos y delicados, de pequeños pasos y con los brazos bien en alto. La forma más espectacular de la danza egipcia la realizaban las bailarinas profesionales, con ejercicios de acrobacia y contorsionismo extremo, a éste último grupo pertenecen las contorsionistas especializadas que actuaban principalmente en las procesiones y festivales acompañadas de música y percusión, realizando ejercicios dignos de admiración antes de la llegada de la gran barca sagrada. Sus piernas musculosas indican que se dedicaban a esta profesión, se las describe como "bien alimentadas y amistosas". Normalmente se bailaba en grupos o en pareja. De las danzas relacionadas con ritos funerarios se tiene más constancia y son las más antiguas de Egipto. Como se han recogido en las pinturas de las tumbas del Imperio Antiguo, tras el proceso de momificación se realizaban unas danzas por parte de un grupo de mujeres encaminadas a ayudar al muerto a entrar en su nueva vida. Después del Imperio Nuevo, desaparecen las representaciones de danza en las tumbas (aunque se continuaban haciendo) y se traslada el foco central de las mismas al templo, donde se harán las ceremonias reales y religiosas. Se tienen constancia de bailes durante la ceremonia de “jubileo” de los faraones, en el festival en honor del dios Amun en Tebas, en el que se usaban danzas con velas en una vigilia, entre los templos de Karnak y Luxor, donde el dios Amun (Karnak) salía en procesión en busca de la diosa Mut (Luxor). Esta procesión de alrededor de 4 km que separa un templo de otro, estaba compuesta por una gran cantidad de mujeres, sobre todo las exóticas Nubias, que cantaban, bailaban y hacían acrobacias al paso de la comitiva. Y por último la festividad de Min o las fiestas para celebrar la crecida anual del Nilo (ritos de fertilidad). A medida que el Imperio iba creciendo se sofistico, debido entre otros motivos al intercambio cultural con otros pueblos: Fenicios, Sirios, Palestinos, Nubios y Beduinos. Tras el Imperio Nuevo, a Egipto le sucedieron las invasiones de Asirios y Persas, que también influenciaron el baile.



DANZA SAGRADA

La misteriosa y ancestral civilización faraónica vivió en un clima de armonía y paz debido a la familiaridad que tenía con la naturaleza y las fuerzas del cosmos, alcanzando un equilibrio casi total y creando una sociedad cercana a la perfección. Era el modelo divino de la vida en la tierra. Los egipcios no veían diferencia entre lo sagrado y lo mundano, llegando a comprender que la divinidad, el universo y el hombre forman una unidad que se manifiesta en el amor.  Nos dejaron su mensaje en los grandes templos en cuyas paredes, símbolos sagrados eran diseñados para la eternidad, y en sus profundidades, hombres y mujeres realizaban rituales, manifestados por medio de danzas que representaban gratitud a la divinidad. Desarrollaban constante y conscientemente sus cuerpos, mentes y espíritus para elevarse a planos más elevados de conciencia y transformarse en canales transmutadores de energía universal, permitiendo al pueblo hacer una conexión con el conocimiento y el desarrollo de una vida en plenitud. La danza interactuaba entre el cielo y la tierra; la gente bailaba al compás de la música, cuya vibración les permitía reconocer emociones profundas y los movimientos eran una verdadera expresión del universo infinito.
En el Antiguo Egipto existía una casta de sacerdotisas guardianas del templo quienes practicaban una danza sagrada, canalizaban el movimiento y abrían portales interdimensionales con símbolos sagrados (Sekhem). Adoraban al sol o el Gran espíritu que mora en nosotras mismas.
La sensualidad sagrada era aquella en la que a través de movimientos sinuosos y percusiones frenéticas se logra reactivar la energía kundalini de la mujer y así ser un canal de alegría, alabanza y amor espiritual, una danza extática a través del cual el universo se hace consciente acerca de si mismo de una manera muy mágica y muy poderosa. A través de la danza de las sacerdotisas se activan conexiones entre diferentes planos de percepción o niveles de conciencia.
En la actualidad es demasiado difícil ser sacerdotisa si no es en un templo y la tradición de la casta tiene requerimientos estrictos y basados en la gran sabiduría. Algunos de estos requerimientos resultan muy difíciles de practicar en la actualidad porque requiere la confluencia de energías que en este planeta están disociadas.

La danza de las sacerdotisas tenía varios estadios o niveles, con diferente propósito:

* Danzas de limpieza áurica o de los campos magnéticos
* Danzas de alineación del espiral
* Danza de trance
* Percusión afro
* Danza del suelo
* Trance con el velo y limpieza de los interespacios.
* Gratitud y alabanza al sol
 *Danza hipnótica para alinear chakras del observador


LA SACERDOTISA Y SU ALMA GEMELA

En la actualidad cultural la práctica del celibato parece absurdo, es motivo de burlas y contingencia, pero esta práctica puede realmente llevarse a cabo al despertar la gran sensualidad y al despertar de la conciencia de facultades psíquicas y metafísicas. Y desde este nivel de vivencia es que la energía sexual y sensual de la practicante se vuelve poderosa y pura para despertar de la ensoñación a su llama gemela.
Cada sacerdotisa tiene una llave maestra para visitar otros mundos y sólo puede entregar esta llave a su gemelo. El celibato permite la preservación del fuego sagrado y la llama del amor verdadero encendida, si el gemelo pierde la Fe, la sacerdotisa pierde fuerza. Si el gemelo ha perdido la Fe, ella debe doblar sus esfuerzos para adquirir más poder y despertar a su llama gemela de la ensoñación de la vida terrenal. Si la sacerdotisa quiebra el voto de celibato el gemelo se enferma, se confunde o se pierde en el mundo ficticio y puede llegar a identificarse tanto con su ego o lo material, y se sentirá lleno de dolor, soledad y con la sensación de que nada lo satisface ni le da consuelo, ya que la llama del amor verdadero no lo será lo suficientemente pura para guiarlo hacia el amor sagrado.
Ambos elijen existencias que sean divergentes para evitar encontrarse antes de tiempo ya que la atracción es mucho más poderosa que la voluntad humana. La vidas terrenales de ambos pueden alinearse y confluir, dejando de lado las divergencias y circunstancias adversas. Vivirán físicamente distanciados y serán protegidos para no encontrarse antes de lo designado, si se topan antes de lo acordado, se unirán pero habrá quedado pendiente algo de tarea espiritual y aquellos logros previos durante el proceso de reencuentro. Cuando se realiza el acuerdo de reencuentro recurren a establecer barreras fuertes que eviten un reencuentro antes de lo establecido. Se reconocerán a pesar de los prejuicios y la falta de Fe. La sacerdotisa debe preservar su energía, fortalecerla al punto de que pueda despertarlo a él de su ensoñación. El gemelo estará buscando a la sacerdotisa durante toda su vida, ella lo escuchara en la distancia llorar y sentirse confundido, por eso: La Fe y fidelidad de ella en el verdadero amor y la preservación de su fuego sagrado, son las claves para resucitar y encender el amor verdadero entre ambos. Cada vez que uno de los dos se confunde y se pierde en la ensoñación de la vida terrenal, la FE se debilita y la distancia entre ambos aumenta hasta producirles sufrimiento, falta de consuelo y enfermedad.
En síntesis: lo que da sentido a esta danza y a quien la práctica es la conexión y confluencia armónica entre dimensiones cósmicas espirituales y dimensiones terrenales.

DANZA TERAPIA

Esta danza esta basada en la sabiduría heredada del clero del dios Amón y la danza ritual de las sacerdotisas de Isis. La combinación de diferentes técnicas basadas en el legado de la civilización faraónica permite alcanzar objetivos de bienestar y plenitud, al tiempo de facilitar el estado de conciencia y elevar la vibración.
La danza egipcia se ejecuta con movimientos lentos y ondulantes, y su parte terapéutica está conformada por la necesidad de trabajar, con el poder de la mente, distintas acciones que el cuerpo no realiza a diario; preparadas para armonizar un desequilibrio emocional y físico. Para conectarse con esta danza se debe percibir los mensajes que emite el cuerpo, cuyos problemas actúan como indicadores de evasiones psicológicas. Todo problema es una tarea ideada por el alma, donde vemos adversidad el alma ve la oportunidad de cura; toda enfermedad, herida, experiencia de sufrimiento sirve para purificar y limpiar.

Su objetivo es:

o   Encontrar un equilibrio entre cuerpo y alma, ya que la música penetra en los recuerdos más profundos del cerebro y produce liberación.
o   Mover energías estancadas que acumuladas generan enfermedad.
o   Alcanzar placenteras experiencias de visualización, que contienen mensajes que motivan cambios a realizar.
La danza egipcia tiene el poder de transformar las emociones, por esta razón envía órdenes al cerebro dependiendo del tipo de vibración en la que se encuentre, si es positiva, los pensamientos y acciones se transformaran en positivos, no importa la edad, el sexo o el tipo de físico para que ella pueda transmitir su energía. Se trata de restablecer la conexión que uno tiene consigo mismo, así como de incrementar el nivel de conciencia que tienen de su cuerpo, de mejorar su modo de manejar la energía y conseguir un equilibrio entre su mundo interior y su mundo exterior. Los ciclos de la vida van despertando la conciencia, madurando sentimientos y acciones, permitiendo un desarrollo del ser más elevado, con necesidades y emociones que suelen liberarse de las ataduras impuestas. Esta danza muestra bloqueos en el cuerpo físico que al deshacerlos permite que el alma se exprese, trabaje en sí misma y se armonice. Al realizar una sutil conexión con nuestra divinidad se crece de adentro hacia fuera provocando la expansión de la conciencia, es decir, encontrando un medio de abrir la mente y el corazón al reconocimiento de lo que ya existe. La confrontación con la sombra es inevitable, las situaciones pasadas sin resolver vuelven al presente con toda la fuerza para ser transmutadas, por medio de la danza podemos abrir la mente a una dimensión del alma que nos evoca sabiduría de vidas anteriores. No será necesario aprender, simplemente se debe recordar. Tan sólo mediante lo simbólico se puede entender la mentalidad de los antiguos egipcios, cada ademán, cada postura era un código sagrado y estaba dirigido a transmitir de manera funcional, una determinada enseñanza.
Las danzas sagradas eran numerosas en Egipto, y cada templo tenía adjunto un colegio de baile o conservatorio, en el que se enseñaban y se ensayaban los ritos bailados, destacándose las “danzas astronómicas”. Los sacerdotes de Osiris habían inventado una de estas danzas, cuyas figuras nos son conocidas con todo detalle gracias a los relieves y pinturas que constituyen un incomparable film documental. Las principales bailarinas actuaban en parejas sueltas, actuando las restantes como coro. Pero donde el genio de la danza alcanza su cenit en Egipto, es en los bailes profanos, de una exquisita voluptuosidad y de gran variedad, actuando las danzarinas desnudas casi siempre.
   
En las danzas astronómicas, el altar era colocado en el centro del templo simbolizando el sol. Y los oficiantes, que representaban los signos del zodiaco y a los planetas, giraban en torno al sol en el sentido de las evoluciones celestes. Estas danzas astronómicas eran de una gran belleza plástica. Ante aquellos cuerpos en movimientos, sometidos a una rotación calculada según las distancias y singularmente evocadora del espacio y de la noche, el espíritu debería elevarse hasta dar la sensación de hallarse flotando en el éter junto a los planetas y descubrir su misteriosa vida.

SEKHEM


El Sekhem es un camino de evolución hacia un ser consciente de su poder creador y sanador que cada humano debe ejercer por derecho de conciencia para trascender hacia una forma más elevada de vida, autoconocimiento y cuidado. Es un método de sanación y acceso a las energías cósmicas radiantes antiguas utilizadas y enseñadas en los templos del Egipto antiguo.
Sekhem es una palabra egipcia que significa poder o energía cósmica. Personificación de la fuerza interior del hombre. El lugar más sagrado del templo, en el cual se situaba el santuario que contenía el emblema de la deidad titular. Es el cuarto nivel de conciencia, al que debían llegar los discípulos antes de ser sacerdotes.
El sekhem de un hombre es su fuerza vital, su personalidad fortificada. Los egipcios creían que esta podía seguir al que la poseía tanto en la vida en la tierra como después de la muerte, aunque para ello se requirieran ciertas condiciones especiales. Fuerzas opuestas que trastornan el libre paso de la energía atraviesan el cuerpo humano constantemente, por eso es importante descubrir los bloqueos y tener poder sobre ellos, antes de que provoquen daños irreparables.
El cuerpo no es una entidad independiente, sino que está vinculado tanto al cielo como a la tierra. El sekhem equilibra y armoniza el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual elevando la frecuencia vibracional y la energía vital.
El Sekhem no solo era un elemento simbólico, sino también uno de los cuerpos o componentes del ser según la tradición egipcia. El Sekhem físico era en forma de cetro e indicaba que su portador poseía (o pretendía poseer) el Sekhem espiritual.
Una de las principales particularidades del sistema filosófico egipcio es el complejo cuerpo/alma el cual esta compuesto por hasta ocho elementos y a veces se incluye un noveno:

Khat: el cuerpo físico.
Ren: es el nombre. Los egipcios daban un poder enorme al nombre. La pronunciación del nombre tiene la virtud de alimentar o dañar al resto del ser según se trate de palabras de alabanza o maldición. 
Khabit: Es una especie de cuerpo astral o sombra que confiere al ser la capacidad de movimiento y el poder sexual.
Ab: esta simbolizado por el corazón, aunque realmente representa las capacidades de la conciencia como el intelecto, la imaginación, las emociones, los recuerdos. Hay que destacar que los pensamientos no eran considerados como parte de la persona sino como algo que se “producía”, y sobre esto la persona debía actuar, fomentar los correctos y no hacer caso de los que no interesaban. En la actualidad seria el cerebro. 
Ka: la energía vital arquetípica. Cuando este Ka esta puesto en movimiento por la persona se convierte en Ba.
Ba: el alma. No tiene una traducción literal directa. Simboliza el poder personal. Es el color que la persona le da al poder cósmico con el que esta dotado. Las habilidades y talentos que ha desarrollado en su vida.

Además de estos seis cuerpos existe la posibilidad de adquirir otros tres cuerpos más. Esto esta limitado a los iniciados que sean capaces de ganárselos” a través de duro trabajo y entrenamiento:

Sekhem: el poder divino, el poder particular de Dios residiendo en el corazón de una persona.
Akh: también llamado Khu. Es el espíritu activo, inmortal y no limitado al tiempo y o al espacio que permite moverse libremente después de la muerte y alcanzar la vida entre las estrellas. Es el elemento mas elevado al que se puede aspirar, y cuando el mago alcanza el poder y habilidad necesaria para adquirirlo, puede invocar a este yo superior desde cualquier época y lugar con lo cual puede estar en contacto con el mismo en cualquier tiempo y espacio. La sola presencia del Akh puede alterar el destino de cualquier evento.
Sahu: es una especie de cuerpo etérico que puede ser concedido por Osiris a un difunto si se le rezan las oraciones adecuadas, y permite tener una cierta vida en el más allá.

Así como el Akh tiene su utilidad futura en el más ella como máximo exponente del ser humano realizado, el Sekhem tiene su utilidad en esta vida, permitiendo al mago o sacerdote ser un vehículo de manifestación de la voluntad y la fuerza arquetípica de un dios en este mundo.

LOS NETERES

La traducción mas evidente de la palabra Neter seria “Dios”, aunque su significado real esta mas cerca del concepto de arquetipo o fuerza divina universal.
Los Neteres son los proveedores del Sekhem y las fuerzas con las que busca trabajar el mago tanto para influir en el resto del universo, como para adquirir en si mismo las habilidades y el poder que le permitan desarrollar un poderoso Ba y eventualmente el Akh.
Algo muy importante en la mitología egipcia es el origen estelar de los “dioses”. Los dioses vinieron a la Tierra a ordenar la vida y posiblemente otras manifestaciones suyas estén en otros sistemas solares.